domingo, 25 de mayo de 2008


Esta ilustración está dedicada a los meses de verano que he pasado año tras año trabajando en un hotel como pinche y ayudante de cocina para pagarme mis estudios y algún que otro caprichito.Queda grabado en mi memoria el momento en que tienes que colocarse el gorro de cocinero, ya que se necesita toda la paciencia y habilidad necesaria para conseguir que todo tu pelo se quede dentro de ese gorro, porque la sanidad así lo exige, a nadie le gustaría encontrarse un pelo flotando libremente en su sopa de verdura. Por lo tanto, he creado una especie de ritual para conseguir con éxito colocarte el ¡rídiculo gorro de cocinero!.

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